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EL FEI GALARDONA A LA DRA. MABEL LOZA

Lu, 10 Diciembre 2018 16:27

 

 

La científica Mabel Loza, galardonada con el Premio Investigadora Innovadora 2018

Mabel Loza recoge el premio otorgado por el Foro de Empresas Innovadoras - FOTO: ECG

 

+ EL CORREO GALLEGO


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Distinguen a Mabel Loza con el premio investigadora innovadora 2018

La profesora de la Facultade de Farmacia obtuvo el galardón del Foro de Empresas Innovadoras

ANGEL MANSO
 

SANTIAGO / LA VOZ 04/12/2018 05:00 H

Mabel Loza, profesora de la Facultade de Farmacia de la USC, ha recibido el premio investigadora innovadora 2018, otorgado por el Foro de Empresas Innovadoras.

Ese galardón reconoce «su liderazgo en la política de I+D+i integral y permanente, tanto en la transferencia con la industria, publicaciones con alto impacto internacional, proyectos de innovación de carácter global y su carácter de difusión en formación de investigadores, tanto en el ámbito académico como en el empresarial». Loza también codirige, en el IDIS, la Plataforma Innopharma, y la Fundación Kaertor, con Ángel Carracedo.


+ LA VOZ DE GALICIA

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La gallega Mabel Loza recibe el premio Investigadora Innovadora 2018

 

04.12.2018 | 02:03

Doctora en Farmacia y catedrática de Farmacoloxía de la Universidade de Santiago (USC), Mabel Loza recibió ayer el Premio a la Investigadora Innovadora 2018 que entrega el Foro de Empresas Innovadoras.

Codirectora científica de la Fundación Kaetor y coordinadora del grupo BioFarma de la universidad compostelana, Loza ha sido distinguida por su liderazgo en la política de Investigación más desarrollo e innovación (I+D+i) integral y permanente, tanto en la transferencia con la industria, publicaciones internacionales, proyectos y capacidad de difusión en formación de investigadores, según informaron ayer desde la Fundación Kaetor.

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La directora de la Fundación Kærtor, Mabel Loza, premio Investigadora Innovadora 2018

 

 


 

La codirectora científica de la Fundación Kærtor y coordinadora del grupo BioFarma de la USCMabel Loza, acaba de recibir el ‘Premio a la Investigadora Innovadora 2018’ del Foro de Empresas Innovadoras. El galardón reconoce su liderazgo en la política de I+D+i integral y permanente, tanto en la transferencia con la industria, publicaciones con alto impacto internacional, proyectos de innovación de carácter global y su capacidad de difusión en formación de investigadores, tanto en el ámbito académico como en el empresarial.

Trayectoria de vanguardia

Patrona fundadora y codirectora científica de la Fundación Kærtor junto con el profesor Ángel Carracedo, Mabel Loza es Catedrática de Farmacología y líder del grupo de investigación BioFarma de la Universidad de Santiago de Compostela. Con una activa participación en programas públicos y privados en el ámbito del descubrimiento temprano de fármacos español y europeo, ha sido investigadora en más de 90 proyectos de investigación, en 70 como investigadora principal. Ha participado en 11 candidatos a fármacos que han llegado a ensayos clínicos en pacientes, dentro de programas de transferencia de I+D con la industria farmacéutica.

Destaca la publicación de diversos libros y capítulos de libros y 136 artículos en revistas indexadas en el Journal Citation Report. Ha supervisado 17 tesis doctorales con la calificación más alta y más de 50 trabajos de investigación de posgrado. También es revisora de varias revistas en las áreas de farmacología, química médica y descubrimiento de fármacos. Participa activamente en el desarrollo de redes y nuevos modelos de innovación abierta en el descubrimiento temprano de medicamentos, es coordinadora de la Red Gallega de Descubrimiento de Fármacos y la Red de Excelencia Española de Descubrimiento de Fármacos. Es además representante del nodo de la USC en la Red Europea de Infraestructuras de Screening EU-Openscreen ESFRI / ERIC. Mabel Loza coordina también la Unidad Mixta USC-Esteve para el desarrollo de nuevos medicamentos en el campo del dolor crónico. Como empresaria, ha promovido la fundación de tres compañías (Pharmatools Digital Interactive SL, Allelyus y Oncostellae).

Premios de referencia a la innovación en España

El Foro de Empresas Innovadoras (FEI) es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es impulsar la cultura innovadora en el tejido empresarial, en la universidad, en las administraciones públicas y en todos los ámbitos relacionados con la generación del conocimiento. El FEI busca conectar de manera práctica ciencia y empresa a través de diferentes acciones como publicaciones sobre estudios o informes de interés, seminarios y sesiones de debate sobre cuestiones de actualidad relacionadas con la innovación; o el fomento del patrocinio técnico y financiero de iniciativas innovadoras. Destaca la convocatoria de sus Premios que reconocen, anualmente, la labor de un investigador,una compañía y un organismo o institución de apoyo a la Innovación. En la edición de 2018, además de Mabel Loza en la modalidad de ‘investigadora’, han sido premiados Cantabria Labs, en la modalidad de ‘empresa’ y AIMPLAS, en la modalidad de ‘organismo o institución de apoyo a la innovación’.

+ KAERTOR

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La científica Mabel Loza, premio a la Investigación Innovadora 2018

 

 

04.12.2018 | 02:26

bel Loza, con el premio.+ FARO DE VIGO

Doctora en Farmacia y catedrática de Farmacoloxía de la USC, Mabel Loza recibió ayer el Premio a la Investigación Innovadora 2018 del Foro de Empresas Innovadoras. Codirectora científica de la Fundación Kaetor y coordinadora del grupo BioFarma de la USC, Loza ha sido distinguida por su liderazgo en la política de I+D+i integral y permanente, tanto en la transferencia con la industria, publicaciones internacionales, proyectos y capacidad de difusión en formación de investigadores.

+ FARO DE VIGO



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Dra. Mabel Loza – Premio Investigadora Innovadora 2018

 

A Académica Dra. Mabel Loza García, foi galardoada co Premio Investigadora Innovadora 2018 outorgado polo Foro de Empresas Innovadoras.

+ ACADEMIA DE FARMACIA DE GALICIA

 


Por qué nos interesa la tecnología, pero no la I+D

Los colectivos más adictos a las novedades suelen ser insensibles a la urgencia de invertir

Por qué nos interesa la tecnología, pero no la I+DMARKMAGS (PIXABAY)

El término I+D está presente con frecuencia en las páginas de la prensa y en las bocas de los políticos y no son pocos los ciudadanos que se preguntan a qué viene tanto ruido, aunque algunos preferiríamos que el ruido fuera mayor. Las líneas que siguen pretenden ser una primera aproximación a por qué el desarrollo tecnológico es algo que afecta a la vida de cada uno de nosotros y, de alguna manera, a la ética colectiva.

Enfrentarse con el concepto de tecnología exige, como primera condición, tomar distancias con la percepción que actualmente se tiene de él. Los hombres y las mujeres de estos prolegómenos del siglo XXI estamos tan acostumbrados a vivir en una sociedad caracterizada por el uso intensivo de toda clase de técnicas que, aunque parezca paradójico, nos resulta enormemente difícil reflexionar sobre ellas. Descolgar el teléfono, conducir un automóvil, sentarse ante el ordenador o abordar un avión maldiciendo de la compañía aérea son actos habituales, totalmente interiorizados por cualquier ciudadano, que van acompañados, prácticamente siempre, por una renuncia expresa a intentar comprender la complejidad que subyace a la posibilidad de realizar estas sencillas actividades.

En el fondo, una cosa es indisoluble de la otra: el uso de los medios técnicos es fácil y accesible para todos, precisamente porque la complejidad de los desarrollos que permiten su puesta a disposición es enorme. Así, nos hemos refugiado en unas simples y confortables técnicas de uso, y hemos dado por hecho que detrás de ellas hay un mundo ajeno a nosotros, la comprensión de cuyos mecanismos y principios no podemos ni siquiera intentar, lo que en parte es bastante cierto.

El que las técnicas de uso no sean muchas veces tan confortables nos hace volver en ocasiones a la realidad. Más todavía volvemos a ella si recapacitamos en lo que se ha dado en llamar la “brecha digital”, término bajo el que se encubre que una buena parte de los ciudadanos, incluso en las sociedades más avanzadas, están quedando, y van a quedar más todavía, al margen del sistema.

Una relación de este tipo con el conocimiento tiene todas las características de una relación de subordinación esotérica. El pueblo fiel se beneficia de las posibilidades y se protege de las amenazas de unas fuerzas que no acaba de entender aplicando disciplinadamente las sencillas reglas establecidas por los chamanes, guardianes del conocimiento de las mismas. Tal ha sido el comportamiento de la humanidad en su relación con lo desconocido en tiempos pasados y, a poco que se recapacite, se convendrá en que algo de este planteamiento está presente en las actitudes frente a la omnipresente tecnología. Ello conduce a que se movilicen los sempiternos mecanismos de la fascinación: ante las amenazas de la enfermedad, la muerte, la desigualdad, el poder, la injusticia..., la aplicación de remedios tecnológicos se contempla como una panacea que resolverá los problemas. Y la esperanza en sus virtudes evita pensar en otras cosas y enfrentarse con la realidad desde otras perspectivas. En definitiva, se pierde la capacidad crítica ante las maravillas anunciadas.

Esto puede llevar, quizá está llevando ya, a una cierta forma de “entontecimiento colectivo”, del que la tecnología no tiene la culpa, pero cuyas consecuencias pueden ser graves. La causa reside (¿hay necesidad de decirlo?) en que se está perdiendo de vista el carácter instrumental de los instrumentos, y la gestión de estos se sustrae, cada vez en mayor medida, a los cauces de reflexión colectiva, entre otras cosas porque esta reflexión colectiva brilla por su ausencia. Seguramente esto no es culpa de nadie, y es culpa de todos, pero lo cierto es que al socaire de una situación semejante apuntan riesgos que no pueden ser ignorados. La recuperación de una visión instrumental de la tecnología se convierte así en una necesidad urgente a la que hay que hacer frente.

Una segunda consecuencia es el desentendimiento de la sociedad respecto a la necesidad de intentar acceder al otro estadio, el del dominio de las complejas técnicas que hacen posible esa facilidad de uso. No deja de ser paradójico que estas colectividades que utilizan productos de las tecnologías más avanzadas a todas horas sean insensibles a la urgencia de emplear una parte importante de sus recursos en lo que se suele denominar I+D. Dicho de otra manera, no hay duda de que la facilidad de uso habitual influye en la evidente renuncia a comprender e intentar dominar la compleja tecnología a la que se debe. El poco interés de las sociedades actuales, tan tecnificadas, por el desarrollo tecnológico y las políticas que lo propician debiera ser motivo de reflexión.

Así, lo instrumental deja de ser tal, y comienza a adquirir unas dimensiones desproporcionadas que lo empujan, casi inevitablemente, a convertirse en un elemento básico de la construcción de un nuevo modelo, del que está ausente la comprensión y el intento de aprehensión de aquello que lo hace posible. Tómese como ejemplo el de las tecnologías de la información, que son algo más que un ejemplo. Las tecnologías de la información, en todo su amplio espectro, son un símbolo de la sociedad en que estamos viviendo. Son evidentes las posibilidades de potenciación individual y colectiva que aportan a las personas, pero junto a ello, y menos evidente, están las capacidades de manipulación sobre esas mismas personas que permiten a quienes controlan de verdad esas tecnologías. No se trata de escandalizar ni hacer demagogia, sino de poner de manifiesto, otra vez, la distancia que existe entre la utilización directa de las habilidades de uso de los instrumentos y el dominio de la verdadera y complejísima tecnología que hace posible esa facilidad de utilización. Lo que puede ser nuevo en esta situación es la capacidad de control y manipulación de los usuarios de la tecnología que se pone en manos de quienes dominan y administran su complejidad real. El recuerdo del Orwell de 1984 empieza a ser una banalidad.

Demos un paso atrás y recapacitemos, para empezar, sobre el hecho de que la tecnología, a lo largo de la historia, es una acumulación de conocimientos y de ingenio humano, materializados en conjuntos de procedimientos y herramientas, que han permitido hacer las cosas mejor, hacerlas más baratas, o hacer cosas que antes no podían ser hechas. Nada más, pero tampoco nada menos. Estar de acuerdo en esto supone un buen punto de partida para emprender ese proceso de recuperación del carácter instrumental de la tecnología que se reclama, y para sentir como cosa de todos la necesidad de ese I+D ambicioso y realista que contribuya a una sociedad mejor.

Jesús Rodríguez Cortezo es miembro del Foro de Empresas Innovadoras

+CincoDías

La reindustrialización 4.0 que España necesita

Contamos con un potencial científico y tecnológico capaz de afrontar ese reto, pero debe ser valorado y bien utilizado

La reindustrialización 4.0 que España necesita
GETTY IMAGES

La innovación es un eje vertebrador de las políticas que los países impulsan para revitalizar sus economías. En un contexto como el que nos ocupa, el de la Cuarta Revolución Industrial, fruto de la convergencia de una serie de tecnologías digitales que permiten la hibridación entre el mundo físico y el digital, la Industria 4.0 es una de las respuestas que España necesita para su reindustrialización. Contamos con un potencial científico y tecnológico capaz de soportar el impulso de la Industria 4.0, que debemos explotar y poner en valor.

La base de esta cuarta revolución industrial reside en la disponibilidad de toda la información relevante en tiempo real, conectando todas las instancias involucradas en la cadena de valor. Una revolución que ya está cambiando de manera disruptiva modelos de negocio y la visión de las empresas. La reindustrialización va de la mano de la digitalización como proceso innovador, resultando una oportunidad para la generación de una nueva oleada de empresas innovadoras, más resistentes a las crisis y capaces de generar empleo de alto valor añadido, estable y bien remunerado.

La posición de nuestro país entre las economías más avanzadas del mundo requiere adoptar políticas capaces de ir a la velocidad del cambio inducido por la transformación digital de la economía. España llegó tarde a la primera y segunda revoluciones y, desde luego, no fue un líder en la tercera. No podemos resignarnos a viajar en el vagón de cola del tren digital en la cuarta.
Cada empresa industrial tiene ante sí el reto y la oportunidad de aprovechar este tsunami digital.

Como la reindustrialización es un objetivo de país, el impulso de esta nueva industria demanda una acción concertada de los sectores privado y público. Las políticas públicas, las de innovación en particular, deben adaptarse a este contexto concreto y a las características de nuestro país, muy marcado por un tamaño reducido de empresas y un contenido tecnológico medio. Son demasiado pocas las empresas innovadoras de nuestro país. Se requieren instrumentos de apoyo al desarrollo industrial, conectado con la ciencia del país, pero también de demanda innovadora, tanto pública como privada (empresas tractoras). Es necesaria la generación de ecosistemas innovadores, y el impulso a elementos centrales de esos ecosistemas como las plataformas digitales. Un adecuado desarrollo regulatorio y normativo debe acompañar a todas esas medidas.

Asimismo, adquiere un papel central el desarrollo de talento con nuevas capacidades para afrontar los principales desafíos de la Industria 4.0 y de la digitalización en términos generales. Esta necesidad de talento debe ser resuelta por todos los actores, no únicamente por la comunidad educativa. Las Administraciones Públicas y el Sector Privado deben ser capaces de identificar, captar, mantener y mejorar el escaso talento actual para asegurar el éxito en los retos que se nos avecinan.

Para conseguir que la industria 4.0 se desarrolle con éxito en nuestro país, necesitamos que todos los actores que intervienen en el impulso de esta necesaria reindustrialización de España, trabajen de forma sinérgica y en la misma dirección, convirtiéndolo en una de sus prioridades. El papel de la administración va más allá de la mera financiación de la innovación (para la que cuenta con un agente tan bien valorado como el CDTI, por otra parte). El sector privado se moverá como resultado de decenas o centenares de miles de decisiones individuales, las de cada empresa, hacia un horizonte que debería ser imaginado conjuntamente.

Nuestra industria necesita líderes, tal vez sectoriales, tal vez transversales, capaces de dibujar ese futuro compartido. Plasmado por ejemplo, en macro-proyectos de transformación. Líderes públicos y privados, con proyección internacional, actuarían como referente para una transformación masiva de una industria nacional en la que las empresas de menos de 20 empleados tienen un peso demasiado relevante. Salvo que se trate de empresas de base tecnológica en fase de consolidación y crecimiento, esa dimensión de empresa condiciona obviamente las posibilidades de actividad innovadora.

La innovación empresarial en nuestro país ha estado lastrada tradicionalmente por una inadecuada percepción del riesgo tecnológico, entre otros factores. Se ha optado por otras herramientas de competitividad. Sin embargo, en medio de una revolución tecnológica, lo más arriesgado será quedarse quieto.

Luís Fernando Álvarez-Gascón es Vicepresidente del Foro de Empresas Innovadoras y Director General de Secure e-Solutions de GMV

+CincoDías



La reindustrialización 4.0 que España necesita

Contamos con un potencial científico y tecnológico capaz de afrontar ese reto, pero debe ser valorado y bien utilizado

La reindustrialización 4.0 que España necesita
GETTY IMAGES

L a innovación es un eje vertebrador de las políticas que los países impulsan para revitalizar sus economías. En un contexto como el que nos ocupa, el de la Cuarta Revolución Industrial, fruto de la convergencia de una serie de tecnologías digitales que permiten la hibridación entre el mundo físico y el digital, la Industria 4.0 es una de las respuestas que España necesita para su reindustrialización. Contamos con un potencial científico y tecnológico capaz de soportar el impulso de la Industria 4.0, que debemos explotar y poner en valor.

La base de esta cuarta revolución industrial reside en la disponibilidad de toda la información relevante en tiempo real, conectando todas las instancias involucradas en la cadena de valor. Una revolución que ya está cambiando de manera disruptiva modelos de negocio y la visión de las empresas. La reindustrialización va de la mano de la digitalización como proceso innovador, resultando una oportunidad para la generación de una nueva oleada de empresas innovadoras, más resistentes a las crisis y capaces de generar empleo de alto valor añadido, estable y bien remunerado.

La posición de nuestro país entre las economías más avanzadas del mundo requiere adoptar políticas capaces de ir a la velocidad del cambio inducido por la transformación digital de la economía. España llegó tarde a la primera y segunda revoluciones y, desde luego, no fue un líder en la tercera. No podemos resignarnos a viajar en el vagón de cola del tren digital en la cuarta.
Cada empresa industrial tiene ante sí el reto y la oportunidad de aprovechar este tsunami digital.

Como la reindustrialización es un objetivo de país, el impulso de esta nueva industria demanda una acción concertada de los sectores privado y público. Las políticas públicas, las de innovación en particular, deben adaptarse a este contexto concreto y a las características de nuestro país, muy marcado por un tamaño reducido de empresas y un contenido tecnológico medio. Son demasiado pocas las empresas innovadoras de nuestro país. Se requieren instrumentos de apoyo al desarrollo industrial, conectado con la ciencia del país, pero también de demanda innovadora, tanto pública como privada (empresas tractoras). Es necesaria la generación de ecosistemas innovadores, y el impulso a elementos centrales de esos ecosistemas como las plataformas digitales. Un adecuado desarrollo regulatorio y normativo debe acompañar a todas esas medidas.

Asimismo, adquiere un papel central el desarrollo de talento con nuevas capacidades para afrontar los principales desafíos de la Industria 4.0 y de la digitalización en términos generales. Esta necesidad de talento debe ser resuelta por todos los actores, no únicamente por la comunidad educativa. Las Administraciones Públicas y el Sector Privado deben ser capaces de identificar, captar, mantener y mejorar el escaso talento actual para asegurar el éxito en los retos que se nos avecinan.

Para conseguir que la industria 4.0 se desarrolle con éxito en nuestro país, necesitamos que todos los actores que intervienen en el impulso de esta necesaria reindustrialización de España, trabajen de forma sinérgica y en la misma dirección, convirtiéndolo en una de sus prioridades. El papel de la administración va más allá de la mera financiación de la innovación (para la que cuenta con un agente tan bien valorado como el CDTI, por otra parte). El sector privado se moverá como resultado de decenas o centenares de miles de decisiones individuales, las de cada empresa, hacia un horizonte que debería ser imaginado conjuntamente.

Nuestra industria necesita líderes, tal vez sectoriales, tal vez transversales, capaces de dibujar ese futuro compartido. Plasmado por ejemplo, en macro-proyectos de transformación. Líderes públicos y privados, con proyección internacional, actuarían como referente para una transformación masiva de una industria nacional en la que las empresas de menos de 20 empleados tienen un peso demasiado relevante. Salvo que se trate de empresas de base tecnológica en fase de consolidación y crecimiento, esa dimensión de empresa condiciona obviamente las posibilidades de actividad innovadora.

La innovación empresarial en nuestro país ha estado lastrada tradicionalmente por una inadecuada percepción del riesgo tecnológico, entre otros factores. Se ha optado por otras herramientas de competitividad. Sin embargo, en medio de una revolución tecnológica, lo más arriesgado será quedarse quieto.

Luís Fernando Álvarez-Gascón es Vicepresidente del Foro de Empresas Innovadoras y Director General de Secure e-Solutions de GMV

Automatización Industrial, Robótica e Industria 4.0

 

Entrevista a José Molero, Presidente del Foro de Empresas Innovadoras (FEI)

 

¿Qué es Foro de Empresas Innovadoras (FEI)?

 

El Foro de Empresas Innovadoras es una Asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es impulsar la cultura innovadora en el tejido empresarial, en la universidad, en las administraciones públicas, y en general, en todos los ámbitos relacionados con la generación del conocimiento. Se constituyó como plataforma de cooperación entre la universidad y la empresa en los campos de la investigación, el desarrollo y la innovación.

La necesidad de mejorar la colaboración entre los mundos empresarial y universitario no es una preocupación nueva, por el contrario es una idea madura y asumida por todos, que sin embargo la sociedad española no ha sabido todavía desarrollar en todas sus posibilidades. El Foro pretende ser un agente social que mediante sus análisis y propuestas pueda influir en la toma de decisiones sobre la orientación y el contenido de las políticas de innovación en España. 

¿Quiénes forman parte del Foro de Empresas Innovadoras (FEI)?

Somos personas y entidades interesadas en este objetivo y con fuerte arraigo en los ámbitos de la innovación empresarial, universitaria e institucional. En esta plataforma disponemos de un lugar de encuentro que acoge nuestros deseos individuales de mejora y nos permite generar opiniones que pretenden influir en la sociedad a través de los mecanismos de la difusión de las ideas, propios de las sociedades abiertas y democráticas. El Foro se rige por la toma de decisiones democrática abierta a la participación de todos y cada uno de sus miembros. Sus órganos rectores se renuevan periódicamente. 

¿Cuál es el objetivo inmediato de (FEI) en el que están trabajando activamente? 

Entre los temas que más nos preocupan y ocupan, el de la Industria 4.0 española es el más destacado. Trabajamos para que sea una realidad, por ello, necesitamos que todos los actores que intervienen en el impulso de esta necesaria reindustrialización de España, trabajen de forma sinérgica y en la misma dirección, convirtiéndolo en una de sus prioridades. 

Ustedes insisten en que lo que necesita España para no quedarse atrás es la reindustrialización 4.0. ¿Qué papel juega en el contexto actual el apoyo a la innovación? 

La innovación es un eje vertebrador de las políticas que los países impulsan para revitalizar sus economías. En un contexto como el que nos ocupa, el de la Cuarta Revolución Industrial, fruto de la convergencia de una serie de tecnologías digitales que permiten la hibridación entre el mundo físico y el digital, la Industria 4.0 es una de las respuestas que España necesita para su reindustrialización. 

España llegó tarde a la Primera y Segunda revoluciones y, desde luego, no fue un líder en la Tercera. No podemos resignarnos a viajar en el vagón de cola del tren digital en la Cuarta. La posición de nuestro país entre las economías más avanzadas del mundo requiere adoptar políticas capaces de ir a la velocidad del cambio inducido por la transformación digital de la economía. 

La reindustrialización va de la mano de la digitalización como proceso innovador, resultando una oportunidad para la generación de una nueva oleada de empresas innovadoras, más resistentes a las crisis y capaces de generar empleo de alto valor añadido, estable y bien remunerado. 

A la vista de las cifras de ejecución del presupuesto destinado a I+D+i del 2017 en España, los niveles de inversión real fueron bajos. ¿Cuáles son en su opinión los principales motivos por los que el sector privado no agota el presupuesto disponible? 

A pesar de que el CDTI es sin duda alguna el principal promotor de financiación de la I+D+i empresarial, la cultura cortoplacista del país es un hándicap para innovar. No estamos predispuestos al riesgo ni al apalancamiento para arrancar proyectos empresariales con alto componente de I+D+i. Por otro lado, el tamaño del tejido productivo español, en el que predominan las microempresas y las pequeñas empresas, son justamente las que tienen más dificultades para acceder a los fondos. A lo que se suma que carecen de la estructura necesaria para ejecutar de forma eficiente actividades de I+D+i. Asimismo, la configuración y diseño de los instrumentos financieros disponibles para el I+D+i, es otro de los problemas. Si bien las condiciones de los préstamos a interés 0% resultan atractivos en un primer momento, la obtención de estas ayudas frena especialmente a las pymes que no cuentan con las garantías suficientes para respaldar los créditos para innovación. 

Si estuviera en sus manos abordar la reindustrialización española, ¿qué es lo que haría? 

Partiendo de que contamos con un potencial científico y tecnológico capaz de soportar el impulso de la Industria 4.0, que debemos explotar y poner en valor, la reindustrialización ha de ser un objetivo de país. Por lo tanto, el impulso de esta nueva industria demanda una acción concertada de los sectores privado y público. Las políticas públicas, las de innovación en particular, deben adaptarse a este contexto concreto, y a las características de nuestro país, muy marcado por un tamaño reducido de empresas y un contenido tecnológico medio. Son demasiado pocas las empresas innovadoras en España. Se requieren instrumentos de apoyo al desarrollo industrial, conectado con la ciencia del país, pero también demanda innovadora tanto pública como privada (empresas tractoras). Es necesaria la generación de ecosistemas innovadores, y el impulso a elementos centrales de esos ecosistemas como las plataformas digitales. Un adecuado desarrollo regulatorio y normativo debe acompañar a todas esas medidas. 

El FEI también se hace eco de la necesidad de talento en España. ¿Cómo piensan que podría resolverse?

El desarrollo de talento, con nuevas capacidades para afrontar los principales desafíos de la Industria 4.0 y de la Digitalización en términos generales, es clave para la reindustrialización de España. Esta necesidad de talento debe ser resuelta por todos los actores, no únicamente por la comunidad educativa. Las Administraciones Públicas y el Sector Privado deben ser capaces de identificar, captar, mantener y mejorar el escaso talento actual para asegurar el éxito en los retos que se nos avecinan. Es importante prestar atención no solo a las fases primeras de incorporación de personas altamente cualificadas, sino ofrecerles una carrera profesional estimulante y comparable a la que pueden obtener en otros países. 

El papel de los medios de comunicación como instrumento de difusión para reconocer  empresas modélicas, casos de éxito, talento innovador y emprendedor es fundamental, contribuyendo a diseminar una cultura de la innovación que se sume a todos los esfuerzos disponibles para mejorar la economía y el estado de bienestar de todos.

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